3. Por parte del nativo:
Se le pide que acepte las diferencias y la pluralidad de culturas; que intercambie conocimientos; que sea flexible y abierto al cambio y a la integración histórica nacional; que defienda su identidad, su cultura y organización; que exija el respeto a su profesionalidad en igualdad de condiciones, contra todo intento de etnocentrismo, racismo y xenofobia de parte de los inmigrantes foráneos. Generalmente el educador nativo es flexible y abierto al foráneo, cuya cultura y sociedad fácilmente puede conocer, pero en esto no es correspondido por los educadores foráneos que se muestran superiores al nativo y lo marginan. En cierto modo se puede decir que el nativo está en mejores disposiciones que el foráneo para realizar la educación intercultural.
Señalamos algunos elementos básicos para una educación intercultural en el Bajo Urubamba, que pueden ser asumidos en el Currículo escolar, como también en la formación permanente de los adultos.
Promover la educación permanente para preservar la pluralidad cultural dentro de la diversidad y estimular la tolerancia.
- Valorar la diversidad cultural y utilizarla para establecer un diálogo permanente con las otras culturas de modo que, conservando las diferencias, se construya entre todos una convivencia justa y satisfactoria.
- Facilitar a las partes el acceso a las otras culturas, permitiendo la conservación de la suya.
- Respetar las diferencias culturales, sin permitir posiciones que contradigan los derechos humanos, discriminaciones de género y de religión.
- Comprender la propia cultura y la de los otros a través del diálogo y de la tolerancia.
- Asumir Iniciativas y actividades que animen a los diversos grupos a participar en la educación y en la política cultural y profesional.
- Organizar la educación cívica, social e histórica que aúne los sentimientos de acercamiento mutuo.
- Organizar la educación científica, lingüística y antropológica común y la educación ambiental y sanitaria participativa.
- Realizar actividades que hagan comprender las razones históricas en las que la población tiene que vivir la inculturalidad
- Facilitar el intercambio de información y de conocimientos entre las partes.
- Generar directrices para lograr una práctica adecuada en las áreas de trabajo.
- Desactivar las barreras para el acceso a la formación, como son los idiomas, la incomunicación, falta de programas, desorganización
- Aceptar la colaboración de organismos especializados en la educación intercultural.
- Desarrollar modelos eficaces de comunicación, de políticas de igualdad y de estrategias de orientación y de asesoramiento.
- Promover el aprendizaje de idiomas y dominio de habilidades sociales.
- Crear vías de acreditación de aprendizajes.
- Formar personas para acceder a puestos públicos.
Hemos hablado sobre lo que podrían aportar las sociedades nativas a la educación y a la ciencia y dijimos entonces que no estaba planteada bien la pregunta, puesto que adolecía de etnocentrismo.
La base para establecer relaciones entre la sociedad occidental y la indígena debe partir de la aceptación del otro, en cuanto perteneciente a una sociedad y a una cultura que aportan a los miembros que las integran los medios adecuados para llevar a cabo la interculturalidad. Es en la comprensión del otro -en este caso el indígena- en donde los misioneros deberán establecer la base para la evangelización de las sociedades nativas.
Siguiendo los conceptos expuestos en la primera parte añadiremos nuevas sugerencias que nos ayuden a aclarar otros aspectos de la interculturalidad.
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