EVANGELIZACION
 
 
 
Estudio e Investigación.
¿AISLADOS? EXCLUIDOS?
 

¿AISLADOS? EXCLUIDOS?

En estos últimos años se ha puesto de moda la existencia de indígenas "aislados", sobre los que abunda la bibliografía en libros, revistas y en la Internet, para los cuales se pide al Estado protección, territorio propio y respeto a su decisión de optar por una forma de vida en aislamiento. Se les pone de modelo de vida en un mundo agobiado por el materialismo y por el consumismo, dando ejemplo de cómo se puede vivir sin dinero, sin vestido, en simbiosis con la naturaleza. Por otro lado, abundan también los requerimientos a favor de los "excluidos", es decir, de los marginados, de aquellos a los que se les niega la integración a sus respectivas regiones, como serían también los "aislados".

Hay una gran confusión de conceptos contradictorios que repercute en perjuicio de los indígenas. A unos, porque estando aislados se les excluye de la integración y a otros, porque deseando integrarse no se les deja, se les margina y se les excluye. El respeto que unos exigen para los que supuestamente han elegido la forma de vida en aislamiento, se convierte en marginación y en exclusión condenable para quienes reclaman el derecho a la integración.

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>> ¿AISLADOS? ¿EXCLUIDOS?

>> IMPERIO AMAZONICO

>> HISTORIA BAJO URUBAMBA

>> IDENTIDAD INDIGENA

Se dice que la Amazonía es uno de los pocos lugares del mundo en donde vive gente sin contacto con otros que no sean de su grupo étnico. Uno de estos rincones aislado de la Amazonía está en el territorio del Vicariato de Puerto Maldonado en donde se presenta el problema de los aislados con un gran contenido social y político, que está siendo capaz de remover los grandes intereses regionales, nacionales e internacionales. El Banco Mundial está poniendo condiciones al Estado peruano en sus mutuos compromisos por los derechos de los "aislados"; el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) exige a los Estados que lo han firmado respeto a los derechos de los aislados; hace unos años se otorgó el premio Bartolomé de Las Casas a la FENAMAD por su defensa de los aislados; la Defensoría del Pueblo insta a los misioneros a no establecer contactos con los aislados para su evangelización.

Lo excepcional de este tema es que todo el mundo puede hablar de los aislados, inventar escenas novelescas y trágicas, organizar expediciones de conquista, crear infraestructuras de contacto, formular teorías antropológicas y tender vallas para el aislamiento. Y las conclusiones se van también por los extremos: Unos defienden un estado paradisíaco para los aislados y otros atribuyen su existencia a una creación imaginaria.

Yo comencé a oír noticias sobre los indios aislados desde el primer día que ingresé a la Misión del Sepahua, en octubre del año 1952. La primera advertencia que recibí fue que por la "ley del río" nadie debía acampar en la margen derecha del río Urubamba porque en las noches llegaban los indios "remontados", que roban y matan. Era una ley que se cumplía sin discusión. La razón de que no hubo afluencia de nativos a la Misión en los seis primeros años fue porque la Misión estaba situada en la margen derecha del Sepahua y del Urubamba. Eran familiares para mí las frecuentes alarmas de incursiones de los yaminahuas, que personificaban ese enemigo desconocido. Y todos los años, en la época de secas, las alarmas se hacían más trágicas. Se hablaba de muertes, de incendios, de robos imaginados, que nunca se producían, pero que obligaban a los nativos de la Misión a emigrar por algunas semanas o meses a otros lugares, supuestamente más seguros, en la margen izquierda del Urubamba. No es, por lo tanto, novedad para mí, ni para muchos otros, el que estas alarmas se produzcan en nuestros días. Nos limitamos a comentarlas y a investigar su procedencia. No siempre se originan en los círculos nativos. Hay en estas alarmas elementos nuevos que antes no había. Personas e instituciones ajenas al mundo nativo aparecen involucradas en estos hechos y en sus historias. Hay también intereses económicos, políticos, sociales y religiosos, ajenos al mundo nativo.

No tendría ningún interés para mí comentar las últimas noticias sobre la aparición violenta de los "aislados" si en estas noticias no se hayan vertido conceptos vejatorios para los misioneros. Esto justifica el que hagamos algún comentario.

La noticia

El día 19 de febrero del presente año 2001 la FENAMAD, Federación Nativa del Madre de Dios, hizo un pronunciamiento con motivo de una supuesta matanza de Piro-Mashco acaecida, según el informe, en el río Purús el día 12 del mismo mes. Dice el comunicado: "Un grupo de indígenas aislados que se desplazan por las cabeceras del río Purús, ingresó sorpresivamente a la Comunidad Nativa Amahuaca Santa Cruz... a raíz de lo cual se produjo un violento enfrentamiento con los pobladores de la comunidad dejando como saldo un número considerable de indígenas aislados heridos por los impactos de los cartuchos e inclusive, según información de fuentes confiables, pero no confirmada, la muerte de siete miembros del mismo grupo... La presencia de indígenas aislados en la Comunidad Nativa Santa Cruz se debe a la presión que vienen ejerciendo los madereros sobre sus territorios, provocando desplazamientos forzados y generándose en consecuencia enfrentamientos con las poblaciones indígenas cercanas". Critica a la Misión SAM por su presencia en zonas apartadas con el fin de evangelizar, realizando "peligrosas acciones de contacto. En otros casos anteriores vividos en la Amazonía, han sido justamente estos grupos religiosos los responsables de la propagación de las enfermedades y la aniquilación de pueblos indígenas en aislamiento". De hecho no se ha probado que haya existido ese encuentro ni las graves consecuencias que se narran.

En la misma línea alarmante, la revista ETECÉ en su Nº 36 de día 17 de marzo de este año 2001 publica un artículo firmado por Walter H. Wust, que titula "Silban las flechas en el río Purús". Un subtítulo sobrepuesto dice: "Madereros y religiosos con los ojos puestos en las tierras de los indígenas no contactados". Más adelante, en otro recuadro, cita un párrafo del ecólogo Dr. Antonio Brack Egg, que dice: "La situación es especialmente grave en las cabeceras de los ríos Las Piedras (Madre de Dios), Alto Purús, Sepahua y Camisea. Allí se están produciendo enfrentamientos entre comunidades nativas nómadas y no contactadas con madereros".... "Grupos religiosos de diversas denominaciones (católicos y otros) están tratando de contactar grupos indígenas en su afán proselitista".

Es un artículo largo que cuenta la misma historia anterior: "Un grupo de nativos sharanahuas... acompañado de otro grupo de amahuacas... se dirigieron a trabajar en la extracción de madera... A pocos minutos de instalar su campamento fueron atacados con disparos de flechas efectuados por nativos nómadas Mashco-piro... Cuando los atacantes dejaron de lanzar flechas envenenadas, los nativos sharanahuas... los únicos que portaban escopetas, abrieron fuego hacia los mashco, ocasionando la muerte a 8 de los atacantes".

El autor es consciente de que las informaciones son contradictorias; él no reproduce una foto de los cadáveres; no habla de la naturaleza de las heridas; no muestra flechas; las fotos que ilustran el artículo nada tienen que ver con el asunto, son fotos folklóricas que se compran en el mercado. El autor sabe que no existió tal enfrentamiento, pero nada comenta a este respecto, sin embargo teje una historia novelada, falsa, injusta y calumniosa, e involucra a los misioneros "SAM, católicos y otros".

El periodista autor del artículo se dirige a los misioneros (pg. 19) con esta pregunta: ¿"Qué derecho tiene un grupo organizado, sin importar su tendencia religiosa, a forzar a un pueblo a cambiar sus costumbres ancestrales?".

Yo, como misionero, le respondo con otra pregunta: "¿Qué derecho tiene un grupo organizado o un individuo particular como el autor del artículo, sin importar su tendencia religiosa, a crear una historia imaginada, sembrando el pánico en la selva, poniendo como protagonistas a los Piro-mashco, con una función de criminales y terroristas, sin conocerlos ni haberlos visto? Respecto al peligro de destrucción y cambio de la cultura indígena, le contesto con las palabras acertadas de Juan Pablo II en su mensaje del 1 de enero del 2001: "Una cultura, en la medida en que es realmente vital, no tiene motivos para temer ser dominada, de igual manera que ninguna ley podrá mantenerla viva si ha muerto en el alma de un pueblo" (nº. 15). Estamos seguros de que si la cultura Piro-mashco está viva no la cambian los contactos, pero si no lo está no revivirá por más leyes y reservas que la amparen. Pero creemos que está viva.

Todos tenemos derecho a opinar sobre un tema que, como éste, está de moda. Además nadie puede prohibir a otro que hable de lo que vio y de lo que constató con su experiencia. Creo que será sumamente beneficioso para los indígenas nativos, "aislados" y "no aislados", "sin contacto" y "contactados", que se esclarezcan ciertos conceptos que les afectan a ellos y también a los que, de algún modo, tenemos interés en su bienestar, aunque los mismos nativos no sepan que están en la mira de la opinión pública ni les interese lo que se hable de ellos.

Los derechos fundamentales

Al hablar de los nativos debemos tener presentes los derechos que les asisten desde su condición humana, sean aislados o contactados. Señalamos estos derechos:

1. Derechos humanos:

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en su dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros (art.1). Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquiera otra condición (art.2). Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad personal (art.3). Todos son iguales ante la Ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley (art.7). Nadie será objeto de ingerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tienen derecho a la protección de la Ley contra tales injerencias o ataques (art.12). Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio del Estado (art. 13).

2. Convenio 169 de la OIT.

Los pueblos indígenas y tribales deberán gozar plenamente de los derechos humanos y libertades fundamentales, sin obstáculo ni discriminación. Las disposiciones de este Convenio se aplicarán sin discriminación a los hombres y mujeres de esos pueblos (art.3). Deberán reconocerse a los pueblos interesados (indígenas) los derechos de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocupan. Además, en los casos apropiados, deberán tomarse medidas para salvaguardar el derechos de los pueblos interesados (indígenas) a utilizar tierras que no están exclusivamente ocupadas por ellos, pero a las que hayan tenido tradicionalmente acceso para sus actividades tradicionales y de subsistencia. A este respecto, deberá prestarse particular atención a la situación de los pueblos nómadas y de los agricultores itinerantes (art.14).

3. Constitución Política del Perú:

La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado (art.1). Toda persona tienen derecho a la vida, a su identidad, a su integridad moral (art.1, 1). Toda persona tiene derecho al honor y a la buena reputación, a la intimidad personal y familiar así como a la voz y a la imagen propia. Toda persona afectada por afirmaciones inexactas o agraviada en cualquier medio de comunicación social tiene derecho a que éste se rectifique... sin perjuicio de las responsabilidades de Ley (art.2, 7). Toda persona tienen derecho a elegir su lugar de residencia, a transitar por el territorio nacional y a salir de él y a entrar en él (art.2, 11). Todas persona tienen derecho a su identidad étnica y cultural. El Estado reconoce y protege la pluralidad étnica y cultura de la nación (art. 2, 19).

Los derechos señalados son derechos fundamentales. El nativo, fuera cual fuere su nivel de desarrollo, debe ser comprendido dentro de la sociedad civil Tiene los derechos fundamentales humanos y constitucionales. Estos derechos son anteriores a cualquier norma que se dicte desde cualquier Ministerio y aún antes que el D.L. 22175 Ley de Comunidades Nativas y aún anteriores al derecho consuetudinario.

Nadie puede acusar a los aislados Piro -mashco de criminales y atribuirles ligeramente hechos de sangre que no han cometido. Los autores de los documentos que estamos comentando tienen la obligación constitucional de retractarse públicamente y de resarcir los daños a la fama de los Piro-mashco. Tampoco puede un grupo o un individuo nativos aplicar el esquema del "enemigo desconocido" a otro grupo simplemente por el hecho de considerarlo aislado. No por el hecho de ser aislado se convierte en enemigo, al cual se le deba culpar de todos los males.

Tampoco nadie puede inventarse Leyes ni dar normas para aislar a los "no contactados" en reservas, ni excluirlos de establecer relaciones interculturales con la población nacional. Esta, en vez de aislarlos, debe aceptar su presencia y permitir las relaciones interculturales generalizadas con quienes deseen establecerlas.

Los "aislados"

Como hemos dicho antes la Amazonía es uno de los pocos lugares del mundo en donde vive gente sin contacto con otros que no sean de su mismo grupo étnico. Y a este rincón de la Amazonía lo encontramos en el territorio del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado: Cabeceras del Inuya, del Mapuya, del Sepahua, del Mishahua, del Camisea, del Timpía, del Ticumpinía, que vierten sus aguas a la Cuenca del río Ucayali; y las cabeceras del Tahuamanu, de Las Piedras, del Manu, que vierten sus aguas a la Cuenca del río Madre de Dios; las cabeceras de Cuja, del Curiuja y del Curanja, que vierten sus aguas a la Cuenca del río Purús.

Los grupos, supuestamente aislados, que viven en el territorio del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado son: Mashco-piro, yaminahua, amahuaca, yora o nahua, manchineri, koshichineri. Estos grupos deambulan sobre las fronteras Perú-Brasil, en los ríos Yaco, Chandles, Embira, Purús y Yurua. Algunos de estos grupos migran por los ríos Tahuamanu, Curanja Piedras, Sepahua, Inuya, Mapuya. Y más al interior, en la cuenca del Urubamba, se hallan los kogapakori, nanti, ashaninga y kaquinti. En estos últimos tiempos se añade a este elenco los "deño" en el río Purús.

La situación geográfica y demográfica de los "aislados" adquiere un carácter especial a partir de la caída del caucho. Hubo durante la crisis cauchera, que terminó con esta actividad, una dispersión de los trabajadores indígenas que había sido llevados del Ucayali al Madre de Dios. Muchos pudieron recuperar sus habitats tradicionales pero otros, no se sabe por qué, no pudieron integrarse a sus lugares de origen quedándose en la misma zona de trabajo, permaneciendo estancados en bolsones demográficos, creando allí un nuevo habitat. De ahí que se encuentren en Brasil, en Bolivia y en el Perú grupos piro, amahuaca, yaminahua, ashaninga, shipibo, mashco-piro y otros, oriundos de las cuencas del Urubamba y del Ucayali. Muchos de ellos conservan su identidad indígena, pero otros perdieron la referencia a sus orígenes, tal vez porque vivieron agrupadas y en alianzas familias de diferentes grupos, las cuales han tenido que encontrar formas culturales comunes para poder sobrevivir socialmente, como por ejemplo el uso del idioma castellano o el portugués y asumir costumbres aculturadas. A muchos de ellos les queda como identidad el apellido, por el cual cualquier investigador podrá fácilmente reencontrar su árbol genealógico remontándose, sin duda, al Ucayali, desde donde podrían reivindicar su identidad étnica. Tenemos en el Madre de Dios apellidos Koshichineri, Manchineri, Urquía, Tapullima, Inuma, etc. de clara procedencia ucayalina. El idioma lo han perdido en sus abuelos y padres y aunque viven sobre el mismo territorio tampoco comparten la misma cultura y aunque estén mestizados no parece que tengan una noción de unidad global sino, más bien, restringida a una zona reducida, que se puede identificar como un enclave étnico.

Otros indígenas, que remontaron los ríos para esconderse de una posible resurrección del sistema esclavista del caucho, quedaron superpuestos en las fronteras del Perú, Brasil y Bolivia, como son algunos pequeños grupos de piro, amahuaca, yaminahua, shipibo, ashaninga, piro-masco, sobre los ríos Purús, Acre, Yurua, Yaco, Chandles. Estos no renunciaron a su lengua ni a su cultura, pero se integran en un territorio no definido, entre el Perú, Bolivia y Brasil. Son vistos de muy diferente modo por los países por donde transitan. Desde el Perú se consideran aislados, pero con Brasil tienen mayor comunicación.

En ambas márgenes del río Yaco, de Municipio de Cena Madoreira, hay unas poblaciones de manchineri, de la etnia piro, con una población total en las dos aldeas de 349 personas. En esta zona hay también una población de yaminahua, en el lugar llamado Betel, con una población aproximada de 80 personas. En la margen izquierda de las Cabeceras del río Acre, más arriba de Bélgica, perteneciente a Brasil, hay una población yaminahua de unas 217 personas. Otras familias yaminahua se encuentran en Asís Brasil, frente a Iñapari. Otras familias yaminahua se encuentran en el Chandles peruano.

En el Perú hay radicadas otras poblaciones, que transitan entre Perú y Brasil, tienen relaciones de trabajo en los dos países, hablan su propio idioma, pero también el brasilero y el español. Entre estas poblaciones señalamos los llamados manchineri y koshichineri, que son del grupo étnico piro, de idioma arawak. El grupo piro de Bélgica (Acre) ha tenido como maestro bilingüe a Juan Sebastián (padre), en la década de los 60, maestro bilingüe de Miaría, con el cual viajaron al Urubamba unas familias para reencontrarse con sus familiares, de los cuales habían estado separadas desde los trabajos del caucho. El grupo de Bélgica tiene el apoyo de Iñapari (Perú), pero también lo tiene del Brasil en donde trabajan y negocian, hablan brasilero y visten al estilo de los campesinos del Brasil. En cierta oportunidad una sección de estos piro se trasladó al Tahuamanu a un poblado indígena llamado Oceanía. De estos piro Manchineri y Koshichineri, hay grupos en los ríos Yaco y Chandles brasilero y un gran número de ellos reside en el Ucayali y Bajo Urubamba.

Hay otros grupos en las cabeceras del Acre, Yaco y Tahuamanu que no están identificados. También se habla de Mashco-piro en los ríos Yaco y Chandles en la frontera Perú Brasil.

Debemos notar que estas poblaciones que migran entre Perú y Brasil, plenamente identificadas, tienen sus paisanos y familiares en el río Urubamba. La población pira del Urubamba se compone de manchineri, koshichineri, getineri, Mashco-piro y otras tribus que forman la gran familia pira. La historia de las movilizaciones indígenas de este último siglo prueba lo que hemos dicho, esto es, que casi la total población piro del Urubamba y Ucayali ha sido trasladada al Madre de Dios para el trabajo del caucho y al producirse la quiebra de esta explotación muchos quedaron diseminados por aquellos ríos en donde les sorprendió el final del boom cauchero. No es, pues de extrañar, que se hayan convertido en fronterizos sin identidad nacional definida. No es tampoco de extrañar que, cuando aparecen los peruanos en Brasil, en este país los consideren "aislados", "tribus nuevas"; y lo mismo sucede cuando aparecen en el Perú. De igual modo acontece con los yaminahua y amahuaca de los ríos Mapuya e Inuya, que migran al río Yurua, y alternan su habitat entre Perú y Brasil. Lo mismo sucede con algunos grupos del Purús que periódicamente emigran del Perú a Brasil y viceversa. Hay un grupo muy numeroso de ashaninga en el Purús brasilero, en estado primitivo, que quedó como resto de un gran número de éstos que el cauchero Carlos Sharff llevó del Ucayali al Purús.

Históricamente la situación de los grupos nativos en el vicariato Apostólico de Puerto Maldonado ha estado sometida a una movilidad forzosa que data desde los últimos años del siglo XIX. Diremos que a partir de las primeras entradas a la extracción del caucho en el Madre de Dios, los caucheros pasaron por el Alto Ucayali y Bajo Urubamba trasladando a punto de bala "Winchester 44" a todos los hombres y familias que encontraban en el camino, que fueron diseminados por los diferentes ríos y quebradas del Madre de Dios. Entre estos grupos estuvieron witotos, cocamas y shipibos del Ucayali; ashaningas del pajonal; Piro-mashco, piro manchineri, piro koshichineri y otras denominaciones piro del Urubamba. Esta movilización forzosa creó una nueva configuración territorial de los grupos étnicos que no era la tradicional, habiéndose producido en ellos escisiones internas hasta la atomización social y alianzas matrimoniales muy diversas.

Los misioneros dominicos han tomado contacto con los yaminahua del río Acre, según notas de Misiones Dominicanas. P. Angel Santos (MD. XXX, 111: 63-69); P. Antonio Martín (MD, XXXVIII, 220); P. Nemesio Martínez (MD, XXXVI, 208). Pero sobre el mismo grupo trabaja el Gobierno brasilero del Acre. Desde la Misión del Sepahua, los misioneros dominicos se relacionan con los nahua, los kogapakori, los kaquinti, los nanti, los yaminahuas y amahuacas del Sepahua, Purús, Inuya y Mapuya y con los Piro-mashco del Urubamba.

Características de los "aislados"

1. La población no nativa de la Amazonía tienen del nativo un concepto tradicional, es decir, el mismo concepto que se tenía en el Perú a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Se considera al nativo como salvaje, agresivo, enemigo de lo nacional. Se acepta que haya algunos ya "civilizados", pero se cree que quedan muchos al interior de la selva que viven al acecho de los que entran en su territorio y vagan por doquier sembrando el terror en los habitantes pacíficos. Se cree que el nativo no es dueño de sí mismo ni tiene derechos. Hay quien sostiene que ha sido creado por Dios para servir incondicionalmente al no nativo, por lo que se le busca como siervo y peón barato. También los nativos aculturados juzgan a los nativos "aislados" y "sin contacto", con estos conceptos peyorativos tradicionales.

2. Este concepto tradicional sobre el "aislado" y el "desconocido" se ha polarizado y forma parte del mundo mítico del hombre de la selva y funciona como un esquema mental que estructura la sociedad indígena, de modo que por relación a él ésta se organiza al interior de sí misma y en sus relaciones con el exterior. El aislamiento de los "no contactados" tiene un valor simbólico en el inconsciente del indígena amazónico. Unos lo consideran "el enemigo desconocido" que en cualquier momento puede incursionar en su poblado y diezmarlo. Puedo decir que en mis 40 largos años en Sepahua he sido testigo de las amenazas que se cernían sobre la Misión de parte de los "aislados", personificados en los yaminahuas oriundos del Purús y del Mishahua, que todos los años en la época de secas, mantenían vigilante y sobresaltada a la población de la Misión. Esta se organizaba en rondas de control, inspeccionaba día y noche, cruzaban información los piro, los amahuaca, los ashaninga y los matsiguenga limítrofes. Se apreciaba la información de los amahuacas porque, se decía, "ellos toman ayahuasca y ven en dónde se encuentran sus enemigos los yaminahuas". De hecho nunca aparecieron en la Misión estos indios temidos. Yo no creía en las posibles incursiones, pero no tenía otra alternativa que dejarme llevar de las alarmas y acompañar a la población de la Misión en el control. Más de un periodista se imaginó enfrentamientos entre los nativos de la Misión y los "aislados", con títulos como éste "Los tambores tocan a guerra en Sepahua", de lo cual han tenido que retractarse públicamente. Aunque estas guerras nunca sucedían los nativos y los mestizos pedían al Estado crear reservas para los aislados con el fin de que vivan en ellas a su gusto, es decir, era necesario aislarlos y recluirlos para cortar el temor a los "aislados". La reserva Nahua Kogapakori tenía esta intención. Sin embargo había una contradicción: Las ONG promotoras de la reserva no hicieron conocer a los "aislados" que tenían una reserva y que, por lo tanto, debía vivir encerrados en ella y no fastidiar a la población pacífica; pero no impidieron que los madereros invadieran sus tierras.

3. No todos los grupos nativos temen y rechazan la existencia de los "aislados" por constituir un peligro. Hay grupos que miran a los "aislados" como posibles instrumentos de alianzas, sea para la complementación de sus clanes, sea para asumirlos como aliados contra un tercero, sea para utilizarlos en sus proyectos económicos. Mi experiencia en Sepahua es que, si los piro y matsiguenga temían a los "aislados" y se organizaban para la defensa, en la época de secas, los amahuacas, al contrario, esperaban la época de secas para hacer expediciones y encontrar a los "aislados", con los cuales hacían alianzas y podían corregir su déficit demográfico.

4. Aunque la importancia demográfica de estos grupos es mínima, esta gente son los guardianes simbólicos de los lugares vírgenes del Globo, para cuya acción poseen sistemas que la ciencia ignora, pero que necesita conocer, por lo que la humanidad debe respetarlos y tenerlos en cuenta en los proyectos de conservación de la naturaleza. Estas gentes nos dan también ejemplo de cómo se puede vivir en simbiosis con la naturaleza sin tener dinero, sin tener ropa, sin tener toda esa clase de bienes materiales que los llamados "civilizados" codician.

5. Pero la Amazonía es tan compleja y misteriosa que, aunque no veamos nada o muy poco, siempre hay un desafío. Existe en ella una gran diversidad de grupos étnicos, unos identificados y otros sin identificar; unos en estado primitivo y otros integrados a la sociedad nacional. Esta diversidad amazónica aporta más a la ciencia del hombre que la filosofía de la integración a la sociedad nacional, la cual está hecha con políticas en las que los principales agentes de integración son los caucheros, los madereros, los narcotraficantes, los terroristas y un sistema semifeudal corrupto. Es dentro de esta diversidad amazónica en donde se nos presenta el reto de entender algo referente a los aislados y a los excluidos.

6. No podríamos hablar de que los grupos nativos a los que nos referimos son las fronteras vivas entre dos países: Perú y Brasil Estaríamos atribuyendo a los pueblos primitivos un sistema político ultramoderno y una ideología nacionalista como si ésta fuera de la esencia natural del hombre, que no lo es. Pero podemos atribuir a los indígenas fronterizos una capacidad asombrosa de interculturalidad por su interdependencia transnacional y convivencia entre dos sociedades vecinas, aunque de distintas naciones. Ellos mantendrían la economía y sociedad de cada nación, como fronteras vivas, al poder vivir simultáneamente sirviendo a los comerciantes de los dos países, creando el pacto de no agresión. El indio fronterizo con su presencia, su trabajo, sus migraciones, es necesario para la reproducción de los pueblos peruano y brasilero de las fronteras. Es esto lo que le hace falta comprender al amazónico no indígena. Pero también le falta conocer que en las fronteras no es posible ninguna de las definiciones que se dan del indio y del no indio. Hay una gran diferencia entre la definición que un yaminahua, un amahuaca y un ashaninga dan de sí mismos en las fronteras del Yurua, y la definición que dan de estos mismos las Federaciones y la población mestiza. Los nativos de las fronteras viven en un contexto en el que los términos de identidad están en proceso de cambio, pues no solo se producen alianzas entre los grupos nativos sino también con los mestizos, los cuales terminan perteneciendo a la misma comunidad.

7. El espíritu del nativo en general es abierto, flexible, comunicativo. Lo vemos en las cabeceras del Yurua entrando al Embira, desnudo; pero a ese mismo se le ve en la ciudad de Cruceiro intercambiando objetos o sirviendo a un patrón blanco. Puede vestir en su poblado a la última moda, pero al emprender un viaje por la selva cuelgan su ropa en un arbusto, para recogerla, tal vez, a los quince días o a un mes. Pensar en el nativo con un criterio simplista no hace sino obscurecer nuestra mente para no comprender lo que es el ser humano. Lo mismo sucede si lo pensamos desde la civilización y el progreso, pues el nativo es tan tradicional y cambiante a la vez, que lo mismo puede subsistir en las cabeceras de la quebrada más recóndita que en la ciudad, conservando su forma de ser indígena.

8. Los defensores a ultranza de los "aislados" interpretan la oposición de éstos a la civilización como un orgullo de vivir en soledad, pero no analizan debidamente la estructura e ideología de la vida en aislamiento. Por su distribución demográfica estamos constatando que esos grupos han quedado aislados por circunstancias históricas ajenas a su voluntad. Diremos que no han tenido otra alternativa que aislarse para defenderse de la esclavitud. Ahora están establecidos en un lugar e identificados con un mundo físico y cultural propio. Pero, sin duda, en su representación histórica estará el recuerdo de sus orígenes y el complejo de defraudados en su suerte y de perseguidos. Por eso no es de extrañar que existan grupos "aislados" que deambulen por la selva en busca de sus ancestros perdidos, a los que necesitan para asegurarse su supervivencia; o en busca de su habitat primigenio al que identificarán como la "tierra sin mal". De ahí que cuando se habla de contacto con el exterior debamos considerar que en la intención y en la propuesta del contacto existe en el indígena la intuición del peligro de la esclavitud, de la que ha tenido y tiene una experiencia negativa, por lo que su resistencia y actos de violencia no van sobre el "contacto" sino contra la forma de establecerlo. Esto nos aclara mucho. El aislado no rechaza el contacto, lo busca, pero es la población foránea la que interrumpe la interculturalidad. Por lo tanto, el problema no es del aislamiento ni del contacto, sino de que la sociedad nacional carece de ética política en las relaciones humanas con los diferentes. No es, pues, la solución aislar más a los que ya lo están ni encerrarlos en reservas, sino educar a la sociedad nacional en sus deberes y en el respeto a los derechos de los demás.

9. Los indígenas, como cualquier ser humano codician los bienes materiales, aman la libertad, buscan la expansión de sus territorio, desean establecer alianzas. Algunos interpretan la opción de los aislados como un orgullo de vivir en soledad. No cabe duda de que la tranquilidad forma parte de la calidad de vida que todos desean, de lo que no está exento el indígena que, como cualquier otra persona, ama su intimidad. Pero no se piense que el aislamiento es de la esencia de los grupos a los cuales se les llama aislados. Yo soy testigo del esfuerzo y de las estrategias que realizaban los amahuacas y los yaminahuas del Mapuya, los amahuacas y yaminahuas del Purús y los Shara del Mishahua, para establecer contactos con la Misión del Sepahua. Nadie podrá decir que la Misión ha cometido etnocidio en los contactos con estos grupos; y si lo dice está calumniando.

10. La estructura del pueblo indígena está constituida por la familia, nuclear, la familia extensa, la tribu y el territorio. Es de la esencia del pueblo indígena el desarrollo demográfico, el aumento del contingente humano del grupo, para lo cual deben hacer alianzas entre conocidos y aún con los mismos enemigos. Si no hay estas alianzas se produce un aniquilamiento interno de los grupos. Por defensa del grupo los "aislados" se ven obligados a emigrar en busca de otros con los cuales podrían hacer alianzas. Si los "aislados" se movilizan es por la exigencia de su supervivencia como grupo. De ahí que el aislamiento sistemático no existe, si no es por fuerza mayor, es decir, si desde el exterior los exploradores, los madereros, y los "cazadores de indios" les impiden manifestarse. Con esto contribuyen a su extinción. También contribuyen a la extinción de los "aislados" cuantos impiden su contacto y se empeñan en recluirlos en reservas indígenas.

11. Es también de la esencia del pueblo indígena el territorio. Es territorio indígena el espacio en donde habita. Sobre éste tiene un control constante, definido por relación al enemigo, conocido y desconocido. Por eso se le observa haciendo expediciones de exploración por la selva, simplemente para reconocer su territorio, defenderlo y ampliarlo. Si encuentra amigos en estas expediciones ha encontrado un factor esencial para su existencia: Las alianzas. Si encuentra enemigos, pone en actividad su sistema político cuyo objetivo final es el procurarse las alianzas mutuas. Los que viven en los países fronterizos extienden sus dominios indistintamente a uno y a otro lado de las fronteras, pues no conocen los acuerdos internacionales de respeto a los países de origen. Los que viven en el Departamento del Madre de Dios invaden los ríos Acre, Embira y Yaco brasileros; los del Yurua y Purús del Departamento de Ucayali se pasan al Brasil. Pero al mismo tiempo se toman la libertad de extender sus migraciones dentro de la Amazonía peruana. Su presencia se hace notar en las riberas de muchos ríos peruanos en donde son rechazados y excluidos por las poblaciones nacionales. Debe respetárseles el libre tránsito dentro del Perú.

12. Pero en la selva no habitan solamente los indígenas: Hay otros grupos humanos que son llamados "nacionales". Estos se consideran los habitantes natos de la región y también la recorren, la exploran y la explotan. El hecho es que la selva no es infinita ni impenetrable. Los indios, en sus migraciones, llegan a encontrarse con la población "nacional" y ésta población en sus recorridos por las selva se encuentra con los "aislados". Pero es el "aislado" el que en estos encuentros se ve impedido de desarrollar sus sistema social y político, es decir, ve coartados sus derechos a la sobrevivencia. Se le cruzan en el camino gentes mal intencionadas que interrumpen sus migraciones y otras gentes que, simulando ser sus benefactores, los aíslan, los excluyen y exigen a los gobiernos que sean recluidos en reservas.

13. No está claro cuáles son realmente los intereses del mundo exterior sobre los "aislados", porque al fin y al cabo, las buenas y malas intenciones van en su perjuicio. Sin embargo debemos afirmar que el tema de los "aislados" se ha politizado demasiado y se están distorsionando sus derechos en nombre de no se sabe qué ideología ¿Narcotráfico? ¿Turismo? ¿Extracción maderera? ¿Materialismo ecológico?

Los Mashco - piro

En estos últimos años se han puesto de moda los Mashco-piro o los Piro- mashco. Se habla de ellos como los "aislados" por excelencia. Para algunos son los nómadas que acechan los poblados para atacarlos, robar, matar. Para otros son el ejemplo de la integración humana en la naturaleza. Se dice que existen, aunque no se les ve; se simulan encuentros y fotografías; se les atribuyen los temores que se sienten. Ellos personifican el mito del "enemigo desconocido". Lo que hace cincuenta años eran los yaminahuas y amahuacas, ahora son los Mashco- piro: Simbolizan el terror y la muerte. Parece que es el resto de nativos que queda sin contactar. Por esto mismo se concentra sobre ellos la atención: Unos pretenden atraerlos e integrarlos a la civilidad; otros pretenden recluirlos en reservas. La pregunta es: ¿Con qué derecho unos y otros pretenden decidir de la vida de los Piro- mashco? Lo normal es que se les deje actuar libremente y que ellos decidan de su existencia.

Siempre que se habla de los Piro-mashco se hace de ellos una descripción de su físico y de su comportamiento. Se dice que son altos y fornidos; que sus pies son largos; para unos, se pintan su cuerpo de huito y de achote; otros dicen que no se pintan; unos dicen que andan desnudos hombres y mujeres; otros dicen que los hombres llevan taparrabo y las mujeres pampanilla; unos dicen que son asesinos; otros dicen que son pacíficos; unos dicen que buscan el contacto con el exterior; otros dicen que desean vivir aislados; unos dicen que son muchos; otros dicen que están próximos a extinguirse.

Vemos que la información que se tiene de los Piro-mashco es mínima, confusa y contradictoria. Esto daña grandemente a un pueblo cuya trayectoria histórica de progreso y de liderazgo fue reconocida por misioneros, exploradores y colonizadores que los conocieron desde el primer momento que el "civilizado" entró a la selva. Por el respeto que les tengo a los Piro-mashco, con los cuales he trabajado muchos años, y en honor a la verdad y a la justicia, deseo presentar a la opinión pública una nueva fisonomía de este pueblo, muy diferente de la que hoy se conoce, que sirva como un justo desagravio.

Revisemos la historia de la selva. En mi estudio sobre la Misión del Sepahua (Sepahua I) hago una larga referencia de los que fueron los Piro-mashco en la historia del Alto Ucayali y Bajo Urubamba y cuál fue la suerte durante el caucho y después del caucho. Ahí encontrará el lector las respuestas a los interrogantes que hoy se hace mucha gente. Suministraré aquí algunos datos.

Cuando yo llegué por primera vez a la Misión del Sepahua, en octubre del año 1952, conocí a cinco familias Piro-mashco que habitaban en la Misión. Los hombres eran amahuacas y las mujeres Piro-mashco. Tenían varios hijos menores que asistían a la escuela y que más tarde ingresaron en el internado de la Misión, y otros eran jóvenes solteros, que asistían a la escuela nocturna de alfabetización. Los amahuacas habían conseguido sus mujeres en las cabeceras del río Purús, en el río Cuja, en donde compartían el habitat los amahuacas y los Piro-mashco. Las mujeres eran más altas que sus maridos y de complexión más robustas. No hablaban amahuaca, sino un lenguaje que era comprendido por los piro de la Misión en un 80%. Las casas en que habitaban eran de estilo Piro-mashco, redondas, cerradas del techo al suelo con hoja, con una puerta de 80 centímetros de altura por 50 de ancho. Todo el techo terminaba en punta y estaba tejido alrededor de un poste clavado en el centro de la casa. Estas familias permanecían en la Misión unos meses, los hombres trabajaban, adquirían hachas, machetes y tucuyo para las pampanillas de sus mujeres y regresaban al Cuja. Generalmente se iban caminando por la selva y otras veces adquirían una canoa prestada de los piro de la Misión. Pero nunca perdieron sus relaciones con la Misión. Sus hijos cuando fueron mayores viajaban al Purús, al Inuya y al Piedras. Pero tampoco se desconectaban de la Misión. Algunos de ellos viven hoy día en el Yurua, alternando en el Yurua brasilero y peruano. Durante muchos años visitaron la Misión, siendo acompañados por otras familias, de modo que hasta el día de hoy yo sigo preguntando por ellos a los que los conocen, como ellos siguen preguntando por mí. El contacto se interrumpió a partir de la década de los 60 porque rehuían servir de esclavos a los madereros. Para mi eran familiares los nombres de Mashco, Piro-mashco, Mashkoneru y Mashco-piro.

Otros Piro-mashco se establecieron en la Misión. En el mismo año 1952 otras tres familias, de marido amahuaca y mujer Piro-mashco se movilizaban del Sepahua al río Tambo en donde residían otras familias del mismo grupo en el fundo La Colonia de Pancho Vargas. Los hombres amahuacas procedían del Inuya y del Curiuja, afluente del Purús. Las mujeres exigían a sus maridos visitar los parientes del Tambo. Hubo otra familia de marido Piro-mashco y de mujer yaminahua, procedentes del alto Purús, con seis hijos varones jóvenes y una niña. También viajaban con frecuencia al Tambo, en donde tenían familiares. Conocí a otro matrimonio de hombre Piro-mashco y mujer matsiguenga, con tres hijos jóvenes con sus mujeres matsiguenga, que procedían del Manu. Estos vivieron algunos años en la Misión, después se fueron al Tambo y regresaron de nuevo a la Misión en donde se radicaron sus hijos. Hubo cuatro familias más, de hombre y mujer Piro-mashco, que se radicaron en la Misión. Hoy día puedo reconocer a más de cien Piro-mashco en el Bajo Urubamba, todos alfabetizados, muchos con estudios primarios y secundarios.

Es preciso anotar que los Piro-mashco arrastraban un complejo de inferioridad ante los demás grupos piro del Urubamba, como retrasados, por venir de las cabeceras de los ríos. Los grupos nativos, al igual que todos los grupos humanos, se forman criterios de catalogación de acuerdo a una escala de valores propia. En este caso, los habitantes mayoritarios del Bajo Urubamba tenían en menos a los Piro-mashco. Debido a esto muchos ocultaron su identidad, pero al correr de los años se fue borrando el complejo de inferioridad y hoy se va aceptando a los grupos diferentes, aunque con reservas. Todavía hay familias que a sí mismas se marginan.

Regresemos más atrás en la historia. En el año 1686 el P. Franciscano Manuel Biedma, llamado el apóstol de los piro, entró al Ucayali y en la lista de los grupos étnicos que encontró están los Mashko (BIEDMA, M. 1887: AGOF F 162). Desde entonces se ha seguido hablando de Mashko-piro, Mashkoneri habitando en Sepa, Sepahua, Mishahua y Camisea. Mashko es una palabra del idioma piro que significa chacra, es decir, agricultura. Mashko es sinónimo de Sepa, palabra del idioma pano que significa chacra. Mashkoneri es también palabra pira, que significa gente que hace chacra, o sea, agricultor. Es sinónimo de Sepahua, palabra del idioma pano que significa gente que hace chacra, o sea, agricultor. Piro-mashko o Mashkoneri es la denominación que daban a este grupo piro en contraposición a otros que no hacían agricultura. El Mashko-piro era, pues, el grupo más avanzado del Bajo Urubamba, pues practicaba la agricultura en un contexto en donde otros eran nómadas y recolectores.

Según Prince, en 1902, "los Piro-mashco ocupan el Camisea y se encuentran también en el Caco, en Iparía, en la boca del Pachitea y más abajo de Sarayacu, es tribu errante que recorre casi todo el Ucayali y gran parte del Urubamba así como las cabeceras del Purús" (PRINCE, C. 1902: 521). Stiglich dice de los Piro-mashco: "Chontaquiros. Tribu de indios Mashco-piro citados por Haenke y Busquets como residentes en Sepahua y Cuja. Se parecían a los Simirinchis en su idioma y en la facilidad de amoldarse a las costumbres de los civilizados" (STIGLICH, g. 1904, 414). "Masshco-Piro. Tribu de indios muy hábiles y trabajadores que habitan en río Piedras. Son los mismos que habitan en el Purús, río con el que se comunican por varaderos" (IB. 416). En el año 1802 los franciscanos fundaron una Misión en el río Sepahua entre los Piro-mashco. Su curaca había convencido a los misioneros de esta fundación, a la que accedieron por el gran número de estos indios y por las buenas disposiciones que manifestaban tener hacia la evangelización. Ellos construyeron la casa Misión y la Iglesia. El P. Monserrat evangelizó a los Piro-mashco durante dos años seguidos en esa Misión del Sepahua.

Cuando Fitscarrald entra en el Alto Ucayali en el año 1897 e intenta llevar a los nativos que habitaban el Alto Ucayali, el Pajonal y el Bajo Urubamba, al Madre de Dios al trabajo de caucho, los Piro-mashco le hicieron resistencia y libraron una cruenta guerra contra los caucheros. Los Piro-mashco fueron diezmados. Algunos sobrevivientes se refugiaron en los montes y otros se sometieron a los caucheros. Después de la quiebra del caucho unos pocos Piro-mashco regresaron al Urubamba, pero otros se quedaron por los diferentes quebradas del Madre de Dios y del Purús.

Es muy posible que el resto de Piro-mashco que quedó en la selva esté con el complejo del eterno errante que desea reencontrar su pasado tradicional, que no es el de la guerra, sino el de las alianzas. No es justo condenarlos a una reclusión forzosa en una reserva. Es totalmente simple e ingenuo pensar que los Piro-mashco amen la soledad y el aislamiento. Dice Lévi-Strauss en "Raza e Historia" (UNESCO, París 1952): "La exclusiva fatalidad, la única tara que pueda afligir a un grupo humano e impedirle realizar plenamente su naturaleza, es el estar solo".

En nombre de los derechos humanos se les debe dejar en libertad para que ellos escojan su destino. Nadie debe arrogarse el derecho de interrumpir sus pasos hacia la libertad. Y nadie debe tacharlos de criminales por el hecho de que se hayan revelado contra la explotación cauchera y desde entonces se hayan quedado con el apelativo de criminales.

Pueden adjuntarse muchas más referencias sobre los Piro-mashco. En todas ellas se da entender que son una tribu perteneciente al pueblo piro, dominante, trabajadora y progresista. Quien desea informarse más puede recurrir al Sepahua I (ALVAREZ, R. Sepahua I, 1966).

Como reflexión final se debe exigir a la población amazónica, tanto nativa como no nativa, que respeten los derechos humanos de los Piro-mashco; que se deje de presentar a la selva como un campo de guerra y que se deje de presentar a los Piro-mashco y a otros aislado como instrumentos útiles para sacar adelante intereses particulares. Los antropólogos, petroleros, Ministerios, misioneros y otros grupos de interés deben afrontar el estudio de los grupos étnicos con un sistema científico riguroso, para no caer en los errores que se están cometiendo contra los indígenas que, como los Piro-mashco, son considerados aislados.

 
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