El "vacío en el Bajo Urubamba"
A la fecha, mes de junio de 1999, se puede hablar del vacío creado en el Bajo Urubamba desde que Shell abandonó los trabajos en el Camisea. Antes de llegar la Shell en 1996 los habitantes del Bajo Urubamba eran los nativos, los misioneros, los comerciantes y los madereros. Cuando la Shell llega a la zona hay una especie de invasión de ingenieros, antropólogos, sociólogos, ONGs de diversas especialidades, Federaciones de Nativos, las Regiones de Cuzco y de Ucayali, ecologistas, etc. Los Talleres, Seminarios, reuniones, viajes al exterior, promesas, eran de todos los días. Un completo ejército de salvación había llegado al Bajo Urubamba con motivo de la presencia de Shell. El objetivo principal, se decía, era apoyar a las sociedades nativas contra el "impacto" social, cultural y ecológico que Shell produciría sobre ellas. El 18 de julio del año 1998 la Shell decide abandonar la zona y con Shell se fueron todos los inquilinos de última hora. Y con ellos se fueron sus ilusiones, sus intereses. Realmente el "impacto" no ha sido sobre las Comunidades Nativas, sino sobre las ONGs, las Federaciones y otras instituciones foráneas. De nuevo solo quedan en el Bajo Urubamba los de siempre, es decir, los nativos, los misioneros, los madereros y los comerciantes. ¿Qué ha pasado? ¿En dónde está el propósito de un centenar de ONGs que prometieron el apoyo sostenido a las Comunidades Nativas? ¿ Y en dónde están las Federaciones? Sólo Shell sigue apoyando con Becas a estudiantes ¿Pero los demás? ¿Volverán a invadir el Bajo Urubamba cuando otras compañía, o la misma Shell, reinicien los trabajos? ¿Serán sinceros? Sin duda que tendrán que volver bajo otra figura.
Las compañías petroleras que entraron en el Bajo Urubamba han necesitado hacer estudios de factibilidad en la región para iniciar sus trabajos. Presentaron la propuesta de obtención de conocimientos. Más de setenta instituciones científicas ofertaron sus investigaciones y conocimientos. También las organizaciones nativas de la selva entraron en competencia. Solo algunas instituciones de carácter científico fueron aceptadas. Pero los conocimientos de los nativos no eran suficientes ni científicos y, por lo tanto, no fueron aceptados. Sin embargo, no se podía dejar de lado a las sociedades nativas, radicadas desde siempre en la zona de explotación petrolera. Algunas compañías, como Shell, han tomado como un deber de justicia social integrar en su proyecto a las comunidades nativas de la zona de su influencia. Las comunidades de Bajo Urubamba se lo reconocen. No obstante, han surgido unas propuestas de ciertos asesores de las compañías petroleras y de ONGs que afectan a la misma organización de las comunidades en forma negativa. Han querido sublimar a las federaciones sobre las comunidades, sobre las familias y sobre los individuos, creando una superestructura, que nunca ha funcionado bien, otorgándole poderes y prestigio, que no eran reconocidos por las bases. Al mismo tiempo se han imaginado a unas comunidades y a unos individuos totalmente primitivos, autóctonos, sin capacidad de decisión ante el "impacto" de las compañías petroleras. La propuesta era: Si una comunidad nativa no funciona (como nosotros queremos), hay que hacerla funcionar. Resultado: Hay una comunidad nativa y una federación imaginadas, ficticias, a las cuales se acepta y se las hace funcionar por encima de todo; y otra comunidad nativa de base, de la cual se prescinde. Surge la pregunta: A la hora de hablar de lo autóctono, de la cultura que hay que respetar, ¿a cuál de las dos comunidades se acude?
Asesores y ONG's no han tenido en cuenta la historia del Bajo Urubamba .
Han creído que todo empezaba con su presencia en la zona. No han tenido en cuenta que no hay formas de vida ni culturas congeladas ni estancadas, que las culturas son dinámicas, que están en continuo cambio, que hace cincuenta años que todas las comunidades de la selva tienen escuelas, que las migraciones al interior y al exterior son un hecho innegable. Hay una realidad en el Bajo Urubamba que hay que tener presente: Los niños nativos nacen en un grupo, en una cultura, pero MIENTRAS TANTO van a la escuela, estudian secundaria, van a la ciudad, van a la universidad, se hacen adultos, mientras tanto han cambiado. A la hora de proponerles que guarden su cultura o a la hora de pedirles que definan los rasgos de su cultura ¿de qué cultura hablarán? Ante esta pregunta los asesores y las ONGs han preferido negar esa realidad. De hecho, no estudian la realidad tal como es y prefieren la ficción a la realidad
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